martes, 19 de marzo de 2013

RÉPLICA A UN ANÁLISIS CRÍTICO ERRÓNEO

Navegando por la red me topo con un fulano, Herodoto, que cree haber desmontado lo fundamental del anarcoliberalismo. Como allí ya no se admiten respuestas, le contesto aquí.



El principal y único postulado anarcoliberal se reduce a que la libertad individual es un valor supremo, o, dicho de otra manera equivalente, al principio de no inicio de la agresión. Lo demás son corolarios.

Por ejemplo, la inalienabilidad de la propiedad privada se deduce de que sin reconocer el derecho a la propiedad sobre nosotros mismos nuestra voluntad carece del menor valor y sólo seríamos un instrumento al servicio de intereses extraños. Después, no tendría el menor sentido reconocer un derecho a la propiedad personal sin el derecho a la propiedad de lo que, para mantener la existencia, producimos, intercambiamos o nos donan libremente.

El postulado de que el Estado no debe existir hay que rechazarlo por vago e impreciso. Es el gobierno el que atenta por definición contra el derecho del individuo a permanecer libre de coacción inicial. Ahí está la contradicción lógica que el crítico no ve y el fundamento de su tercer presupuesto cabalmente entendido –el gobierno no debe existir- en el primero.

Sus definiciones de “libertad” y “propiedad privada” son por completo erróneas y absurdas. Es del derecho de una persona a que no se ejerza una fuerza inicial sobre ella de donde se desprende la inalienabilidad de la propiedad, y no al revés. La libertad es un concepto negativo, única y exclusivamente la ausencia de inicio de coacción, el concepto fundamental. En absoluto tiene que ver con que alguien actúe a su antojo, sino con que nadie le impida realizar lo que por sus propios medios pueda de un modo pacífico, o sea, sin comenzar una agresión sobre otro.

Su análisis del anarcoliberalilsmo es penoso y demuestra que no tiene ni pajolera idea de lo que habla, por lo que su crítica resulta disparatada. No es de ninguna manera necesario restringir ni degradar el concepto de libertad -la ausencia de inicio de coacción- para hacerlo compatible con el respeto a la propiedad privada. Libertad nada tiene que ver con hacer nuestra santa voluntad, al menos los anarcoliberales no nos referimos a eso cuando hablamos de libertad, sino con que nadie inicie la agresión sobre individuos pacíficos; soy libre si, y sólo si, nadie me violenta cuando yo no violento a nadie.

Es su viciado concepto de libertad el origen de toda la confusión y sinsentido que rodea a sus extraviadas reflexiones. Así, siguiendo el ejemplo que propone, ser aceptado o rechazado por nuestra entorno de ninguna manera nos hace más o menos libres; si nadie nos coacciona, seremos totalmente libres aunque nadie quiera relacionarse con nosotros; por el contrario, si pueden obligarnos por poco que sea a hacer lo que no deseamos, seremos esclavos aunque nos vean con mucha simpatía. No es lo mismo que alguien nos niegue su amistad o nos desapruebe, que nos amenace con un palo. De ambas maneras se podrá influir en nuestra conducta, pero la segunda será coactiva e ilícita y la primera no. Usted parece no comprender algo tan esencial y a partir de ahí el error y la confusión están servidos.

Para terminar, se puede constatar que un Estado de Derecho es, por definición, incompatible con cualquier gobierno. En efecto, no puede existir igualdad ante la ley cuando unos individuos, los políticos y jerarcas, están dispensados de acatar normas generales para poder delinquir a discreción, coaccionando y apropiándose de lo que no les pertenece. Sencillamente, gobierno y Estado de Derecho son antitéticos por simple análisis de conceptos ¿Cómo puede la política aspirar al imperio de la ley sin violar sus propias premisas? La incongruencia y la hipocresía es toda suya, siervos del poder.


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